
Fui a hualqui este sábado, como de costumbre a visitar a mis viejos...ahora que soy “hombre casado” no puedo dejar pasar un fin de semana sin ver a mis padres y quedarme en casa…sin salir…en una de sus camas…algo tienen estas camas…un olor, calidez, (y una curvatura muy especial) como queriendo refugiarme.. este día se presentaban los carros alegóricos como actividad culmine de la fiesta de la manzana, si, la misma que nos quitó el sueño y la adolescencia. Fui con la secreta esperanza de volver a ver como fantasmas los mismos rostros de antaño… o quizás queriendo ver alta tecnología en el despliegue..mal que mal han pasado 20 años después de aquellos...camino a la plaza sonaba en la radio mágicamente…”…y fui libre de verdad…guardaba todos mis sueños…en castillos de cristal…poco a poco fui creciendo y…” llegamos al epicentro…hoy.. con mi señora y mi madre…al ver la plaza repleta y esperando los carros practicamos el deporte favorito de los Hualquinos en verano…dar vueltas y vueltas a la plaza (tanto en sentido horario como anti horario..jajaja)..(me cuentan amigos de otros pueblos como el mío..que es un deporte común a las urbes de este tamaño..)…el primero un figura extraña, nos enteramos que el intento fue una esfinge, el segundo un dragón con la princesa encadenada y tirando fuego por sus fauces…en la espera del tercero nos encontramos con una figura gigante, tan gigante que al entrar por una esquina de la plaza su cabeza fue cercenada por los cables eléctricos..Así es amigos míos degollado por los cables, ante la mirada atónita de los concurrentes…bueno quizá en mis tiempos no había internet ni cámaras en los celulares..la verdad es que no habían celulares…pero había calidad a la hora de confeccionar los carros (según yo), si por que el prestigio la honra y el orgullo se ganaban en ese par de horas que todo el pueblo apreciaba los carros… no me gustaron, es cierto pero este crudo análisis se desvanece al ya ir camino a mi casa (de mis padres) y al ver el entusiasmo y la alegría de los aun niños participantes, y es quizás la misma cara de felicidad que tenia yo…o Marcelo…o el Lalo o la Yoyi…y tantos otros al estar ahí..en la comparsa o simplemente levantando los cables que hoy cobraron una nueva victima…un samurái. Y bien, con la distorsión que dan los años, y según dicen por ahí, que todo tiempo pasado fue mejor..mmm..tal vez, pero “lo bueno” es que…los carros se siguen elaborando a ultima hora y con poca plata…la fiesta de la manzana continua siendo la mas desorganizada del verano…la gente sigue dando vueltas en la plaza…el carro de la Lichita (ahora con la Flabiana, su hija) continua ahí como un acorazado…las Araucarias de la plaza nos vuelven a contemplar desde su gigantez…la casa de mis padres sigue estando ahí…Da gusto y tranquilidad que las cosas sigan siendo igual..y como diría nuestro Neruda “…el mismo sol que hace blanquear los mismos árboles...nosotros los de entonces, ya no somos los mismos..”
“..mis fábulas de amor..se fueron desvaneciendo, como pompas de jabón….te encontráre una mañana...”(Sui Generis – Canción para mi muerte)
Comentarios
Pablo, que buen relato,
Pablo, que buen relato, realmente al leerlo me es imposible no intentar recordar alguna vivencia de mi infancia, y ver como han cambiado los tiempos, ahora son otras las motivaciones, por eso es importante rescatar las tradiciones que aún se conservan en algunos lugares de nuestro Pais.
Gracias por tan bonita historia.
Sin duda Marcela que la
Sin duda Marcela que la infancia fue maravillosa..aunque a estas alturas algo distorsionada por el tiempo...un abrazo
Veo que tradiciones como las
Veo que tradiciones como las que describes son vivencias comunes para muchos de nosotros...aportando un poco con las tradiciones, en el Carnaval de Vicuña, región de Coquimbo, aún se realizan éste tipo de actividades como también la challa, las mateadas, bailes populares en la Plaza de Armas, entre otras, sustentadas en el esfuerzo de los habitantes de la localidad, con poco dinero, pero que evocan, en sus palabras, tiempos mejores..gracias a Pablo por el recuerdo y por el relato.
Franco
Pablo, primero que todo
Pablo, primero que todo bievenido a la Comunidad de Contenidos Locales. Me parece genial que tu primera intervención haya sido a través de un tan bien logrado relato.
Todos quienes vivimos nuestra infancia en una comuna pequeña (la mía se llama Peralillo y queda en la Región de O'Higgins) nos sentimos identificados con tus palabras. Recuerdo cómo se movilizaban los peralillanos en el verano para participar del famoso concurso de "carros alegóricos" y "comparsas". Es más, hasta participé de una de ellas tras enfermarse mi hermano y tener que suplir su rol de "uno de los transformers".
No creo que todo tiempo pasado fue mejor, sólo creo que cada tiempo tiene que ser y vivirse como lo que es. Me imagino que si ahora viera los mismos carros, al igual que tú, los encontraría "más fomes", porque ya no tengo la adrenalina en el cuerpo de aquellos años.
Pablo, gracias por tu relato, creo que no soy la única que soñará con esto...
Un abrazo y esperamos más de tus relatos en la Comunidad.
Carmen María Baeza
Carmen...agradezco tan gentil
Carmen...agradezco tan gentil bienvenida...y si..claro..habran mas relatos..un abrazo
Uh, Pablo... Cuando yo
Uh, Pablo... Cuando yo visito a mis padres en Tomé (también en la Región del Bio Bío), la vieja casa se convierte en un refugio como el tuyo.
Gracias por evocar esos hermosos recuerdos de mi infancia en mi pueblo natal, que justamente esta semana está celebrando la "Semana Tomecina".
JP.
...El hogar de los padres
...El hogar de los padres tiene algo muy especial: sábanas tibias (o fresquitas si las quieres en verano), el aroma a frutas de la estación, la dulzura de su aire, la tranquilidad de sus espacios..un refugio de esos que sanan todos los males...un abrazo Julie
Muy entretenido el relato, de
Muy entretenido el relato, de fácil imaginación....
Que bueno que tradiciones, como la fiesta de la manzana, aún sigan vivas...
Atte,
Claudia