
de quinchas y de barro,
fueron armando viviendas
los trabajadores del campo,
le colocaron tejas ocre,
que fue pintando el tiempo,
y olvidada en la pampa
de una tierra de yermos.
La choza de la fotografía
que vino en aquel recuerdo,
siempre está allí solitaria,
alejada de todos los medios,
construida en la esperanza,
de alcanzar un día nuevo.
Se fueron tejiendo con calma,
los anhelos de esos obreros,
con la fe con que algún día
se cumplirían sus sueños.
Allí se fundaron familias,
Se fueron llenando los pueblos
que partió con una villa
o un poblado pequeño
y hicieron un país
parte de este pueblo chileno.

















