
A adentrarse en lo que significa ser Gente de la Tierra o Mapuche, a reconectarse con el infinito azul del universo y a dejarse llevar con lo que el intelecto y el espíritu sugiere frente a lo propuesto, es a lo que invita la artista Isabella B. Binimelis en la exposición pictórica "Am ni ül" (Canto a mi alma) que hoy ocupa la Galería Municipal de Arte del Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda de Temuco.
Luego de tres años de gestión y de paciente espera, la pintora, originaria de Concepción, consiguió estrenar en las condiciones ideales su más reciente y ambicioso trabajo creativo, inspirado ciento por ciento en la cultura o cosmovisión indígena mapuche, a través del cual rompe con una larga etapa de pintura realista (más de 30 exposiciones individuales) y se adentra en otra que apunta a plasmar lo intangible.
Sobre la base de 41 obras o cuadros de mediano y gran formato, pintados en dos etapas creativas; en las que prima la técnica mixta con uso de tierras, pigmentos, greda, piedras y arpilleras, Isabella B.
El muralismo en Chile, está presente como tal a partir de fines de la tercera década del siglo XX, con la visita a nuestro país del muralista mexicano David Alfaro Siqueiros y la realización de su mural “Muerte al invasor” en la escuela de Chillán.

“ kuos ceá árrasep celkuának-áfqat ” (*) ( después yo estuve navegando hacia el interior del seno ... ) es una frase del lenguaje kawéskar, en extinción. Un pueblo originario cuya historia, costumbres y aportes ancestrales requieren rescatarse por el importante acervo cultural que representan en la identidad nacional. Este pueblo canoero de la Patagonia chilena necesita redescubrirse, aún cuando sus descendientes ya han perdido los lazos consanguíneos y sus expresiones de idiosincrasia ( esa manera característica de pensar, sentir o actuar de una persona o una comunidad que la distingue de otros ) parecieran olvidadas o perdidas en el tiempo.
En su vida antiquísima solían producirse naufragios, entonces requerían de alimentos y herramientas...
Cada vez que un aconcagüino sube a un cerro y observa el horizonte circular que se encuentra frente suyo, se encuentra con secretos rincones que en otro tiempo habitaron los dioses. Y el habitante de este valle no lo sabe, es más, muchas veces ha debido merodear por aquellos sitios sin sospechar la inmensa significación ancestral de aquella tierra.
No todos están perdidos en la tupida geografía por cierto, pues, nuestra cultura españolizante, se preocupó, siniestramente, de disfrazar el espacio sagrado indígena, con los brillantes, pero extranjeros trajes de la cristiandad, y lo hizo instalando símbolos de este credo en los mismos y exactos puntos sacros antes utilizados por el primer habitante.



Un saludo a nuestra comuna de Lanco en su 92º Aniversario:

Había una vez un zorro que nadie lo quería porque cantaba muy feo. Entonces para solucionar su problema se dirigió a la casa de la perdiz para pedir ayuda. La perdiz al ver el zorro se asustó mucho-qué maldad vendrá a hacer pensó la perdiz.
El zorro la saludó con mucho respeto y le dijo: Sabe qué, tengo un problema tengo ganas de casarme pero nadie me quiere porque dicen que canto muy feo. Como no va a ser que le dijo la perdiz si tienes la boca tan grande, casi a las orejas te llega la boca. Ay, no me había dado cuenta dijo el zorro.
Yo te puedo hacer un remedio dijo la perdiz, pero mi trabajo tiene un precio, tiene un valor.
Al escuchar esto el zorro ofreció joyas, vestidos nuevos, zapatos, hasta una casa. Entonces te voy a hacer el remedio dijo la perdiz, mientras yo preparo mis implementos tu te vas a quedar de rodillas rogando para que todo salga bien. Así fue que, con una tremenda aguja, le cosieron la boca, dejándosela como un botón. Al principio sintió mucho dolor pero después tuvo que aguantar.
Para ver si había resultado su trabajo, la perdiz le pidió que cantara el zorro cantó casi mejor que la perdiz.
