



Hace algunos años ya iniciamos el ciclo de Cine Mudo Escolar Andino, espacio que el taller de teatro de la Escuela John Kennedy de Los Andes se adjudicó mediante los Fondos de Cultura de la Gobernación Andina (fondos que no son más que la devolución de las platas de los chilenos, a los propios chilenos). Dicho espacio pretende, en forma inédita, otorgar a parte de los niños de Aconcagua, un lugar de expresión en que resurja la visión infantil local.
El primer cortometraje en la pantalla se llamaba Perdido Caminante, que ha mostrado una extraña e insospechada semejanza, con los casos de niños perdidos e infelices de nuestro país, entonces, aprovechando la telepática conexión de imágenes, es que digo algunas cosas.
Históricamente la niñez o si se quiere la infancia, se ha caracterizado por su escasa participación en la lid “seria”, representada por el mundo adulto. Es decir, poca o nula importancia se les ha otorgado desde siempre. Revisemos la literatura o la propia historia y veremos las pocas intervenciones acerca del mundo infantil.







