Sergio Olivares es cineasta y admirador de los directores Robert Flaherty, el ruso Dziga Vértov y el español Luis Buñuel. Gracias a sus trabajos con la “40/41 Perforaciones” ya ha ganado premios en lsère- Francia (Mention D’encouragement” en el 6º Festival de Cine) y también en Chile, al obtener el Segundo Lugar del Concurso del Mejor Contenido de la Cultura Local. Como buen ovallino, se especializa en documentales de la Región de Coquimbo, en los que plasma -muchas veces sin voz en off, priorizando las imágenes por sobre las palabras- la realidad de todo un pueblo; tal como lo hizo con el galardonado contenido “Trashumantes: Documentales del Norte Chico”.

- Es una asociación de varios profesionales del área audiovisual: director de fotografía, camarógrafo, fotógrafo, sonidista, montajista, asistente, administrativo, artista plástico; todos quienes han trabajado en algunas de mis producciones esporádicamente, en temas centrados en la cultura de la Región de Coquimbo. Se llama 40/41 Perforaciones porque son necesarios 40 ó 41 agujeros para poner el rollo de la película.
- ¿Cómo llega a la Comunidad de Contenidos Locales?
- A Contenidos Locales llegué por Franco Castillo, Encargado Regional de Operaciones de Coquimbo, él me invito a participar; la verdad es que yo era reacio, pero me convenció y subí algunos videos. Me dijo que lo que yo hacía era valioso. Le creí, pero no sin antes decirle que casi siempre se nos ignoraba en el plano de la difusión y sobre todo, en lo que respecta a las retribuciones económicas: esto que hacemos debe ser remunerado pues es un trabajo como cualquier otro. Posteriormente “Documentales del Norte Chico” ganó el segundo lugar en el Concurso del Mejor Contenidos de la Cultura Local. Me alegró, porque los reconocimientos los había recibido sólo fuera de Chile; aquí, éste era el primero.

- Primero que todo, soy ovallino y luego de terminar mis estudios de Cine, me dediqué al documental en la Región de Coquimbo, porque es aquí donde me siento a gusto, porque mi propuesta es sencilla, pero tiene alcances en la comunidad, pues ella debe verse retratada en el documental; es decir, debe ser un espejo del trabajo de los campesinos, de los indígenas, de lo rural en términos de contexto.
En general, la gente de la región es, en sí misma, un verdadero incentivo para la creación cinematográfica documental. Documentales del Norte Chico es el trabajo que me tomó más tiempo…y el más caro. Me demoré casi 4 años en hacerlo.
- ¿Por qué revelar en este caso de los Trashumantes?
- La Trashumancia era un tema que había visto en muchos de mis viajes; los arrieros y sus animales cruzando pueblos y caminos por quebradas polvorientas. Los seguí; fui tras ellos a las “Veranadas”: un viaje maravilloso ¡cruzamos ríos por lo más alto de las montañas!. Es una forma de vida antiquísima. Ya antes los primeros habitantes de este continente practicaban este sistema de trasladar animales del invierno al verano. Creo que la Cultura del Norte Chico se merecía este registro y su difusión. El documental está narrado por Hernán, quien practica la trashumancia. Él tomó un curso de inglés por correspondencia; se hacía llamar “El quinto Beatle” y pastoreaba las cabras mientras cantaba las canciones del grupo de Liverpool.
- ¿Quiénes son los integrantes de la familia que son protagonistas de este documental?
- Es la familia de Daniel Torres (Comunidad Agrícola “La Olla de Caldera”) y de Hernán Contreras (“El quinto Beatle”). En las familias de los Trashumantes todos tienen su rol: al hombre le corresponde hacer quesos; la mujer es quien cocina; los niños ordeñan y buscan leña. Incluso el gato y el perro tienen un papel en el quehacer familiar. El perro (llamado “Macgyver”) pastorea las cabras y el gato es la entretención de los más pequeños.

- Es un medio que permite el alojamiento de videos, atractivo y de fácil difusión, ideal para relevar el material audiovisual en estos tiempos. En el caso de Documentales del Norte Chico éste tiene una extensión de más de 2 horas; lo que se aprecia en Youtube es sólo un extracto.
El primero de mis documentales (“El Niño Dios de Sotaquí”; 1998) fue hecho en cine, con una cámara comprada en el persa; hecha en rollo grande y es la única en la región con este formato.
- En este documental se le da importancia a las imágenes y la fotografía, más allá de la narración ¿los demás trabajos de la productora apuntan al mismo tipo de trabajo?
- Sí, la narración en off está hecha por Hernán, quien llevaba un diario de vida. Un tremendo personaje…Ahí él va contando lo realizado durante el día y otros pormenores. No se ocupó un narrador omnipresente porque no era necesario. Es un documental de observación, que tiene otras intervenciones que reflejan la realidad de los crianceros en la región y que muchas veces es mal vista por los tecnócratas, que opinan distinto de un sistema que ha logrado funcionar durante siglos. Aquí se muestra una realidad que si bien es atractiva por su realización, es también dura en términos de sacrificio; a veces ni si quiera se puede cruzar el río y se debe improvisar puentes. Recordemos que ellos van a producir quesos para poder pasar el invierno, no van de paseo.