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Carlos de la Paz, legados y Tradiciones

Carlos de la Paz: Un Joven Arriero con Alma de Campo Para Carlos de la Paz, un joven de 18 años, los caballos no son solo animales, son su pasión, su vida y el motor de su alegría. Creció entre lomas y praderas, siguiendo los pasos de su familia, convirtiéndose en la tercera generación de arrieros. Su amor por los "pingos" trasciende lo común, pues para él, cada caballo es un ser especial que merece respeto, dedicación y cuidado. Carlos conoce cada detalle del arte de amansar y preparar un caballo. Entiende que una buena postura y el trato adecuado pueden marcar la diferencia entre un ejemplar común y uno extraordinario. Su dedicación lo ha llevado a formarse como arreglador, sabiendo que cuando un caballo destaca en un campeonato, también lo hace el trabajo del arreglador que lo preparó. Un caballo es el mejor regalo de la vida, Pero su pasión no se detiene ahí. Aprendió el oficio de la talabartería: realiza nudos, fabrica riendas y correas, y curte el cuero con destreza.

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